Crónica de un Viaje de Aprendizaje, Territorio y Buen Vivir: La Gira Técnica Intercultural Tarapacá 2026
Entre la dureza mineral del Valle del Huasco y las imponentes quebradas de la Región de Tarapacá se ha trazado un puente histórico de asociatividad, resguardo patrimonial y comercialización responsable. Bajo el amparo del convenio de fortalecimiento de turismo indígena de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) y mandatado por la Delegación Presidencial Provincial de Huasco (Licitación ID 233-1-LE26), una delegación de dieciséis emprendedores y emprendedoras de la Región de Atacama emprendió un viaje técnico de tres días y dos noches para sumergirse en los modelos de gestión turística rural y comunitaria del Tamarugal.
La planificación, operación y conducción técnica de esta pasantía estuvo a cargo de la Sociedad Agrícola y de Turismo Familia Huasquina Limitada (Ruta Huasquina, RUT 76.984.736-7, Sernatur 41627), liderada por su gerente y guía de turismo aventura Aland Álvarez Alday. El diseño del programa no solo contempló el traslado físico de los participantes, sino la implementación de una metodología de mentoría continua —diseñada en conjunto con la consultora técnica Alaya Tour Operador— enfocada en transformar actividades rurales aisladas en productos turísticos estructurados, viables y comercializables bajo los principios del Suma Qamaña (el Buen Vivir).
A través de las siguientes estaciones, se documenta la cronología de un encuentro donde la herencia cultural andina y diaguita se consolida como un motor de desarrollo ético.
Estación 1: El tránsito nocturno y la llegada a la costa de Iquique
El viaje comenzó en el Terminal de Buses de Vallenar, donde los dieciséis productores —entre elaboradores del histórico vino pajarete, artesanas de greda decorativa diaguita, gestores de cabañas de descanso y recolectores de hierbas medicinales— se reunieron al anochecer. Con la entrega de bitácoras de campo y pasajes interregionales, la delegación inició un trayecto nocturno de trece horas hacia el norte, cruzando la transición geográfica entre los valles transversales y el desierto absoluto de la macrozona norte chilena.
Al amanecer, la delegación fue recibida por el equipo de Ruta Huasquina en el Terminal Esmeralda de Iquique, procediendo al check-in en el Hotel Pampa, establecimiento certificado por el Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR). Tras un almuerzo de bienvenida centrado en la gastronomía marina y andina, el grupo dedicó la tarde a la aclimatación y el descanso, preparándose para las intensas jornadas de transferencia técnica en la precordillera.
Estación 2: El valor de un relato ético y la inspiración de mercado
La noche del primer día se transformó en un espacio de profunda inspiración colectiva en el salón de conferencias del hotel. Los profesionales de origen aimara Richard Mamani y Abigail Mamani, fundadores y guías de Expedición Mauque, lideraron un taller técnico enfocado en el «Turismo de Base Comunitaria y la Gestión del Patrimonio en Zonas Extremas». A través de su experiencia territorial, explicaron detalladamente cómo su modelo operativo integra la logística del altiplano, el turismo aventura y el resguardo de la herencia ancestral, demostrando que la preservación de la identidad cultural es el activo diferenciador más valioso para captar el interés de mercados de larga distancia.
Este encuentro propició un diálogo humano y técnico muy significativo. Los emprendedores de Atacama confrontaron sus propias brechas de comercialización, comprendiendo la importancia de estructurar sus historias familiares en relatos estructurados y de definir precios transparentes (tanto para público directo como para intermediarios turísticos). El primer día concluyó con un briefing operativo donde se repasaron las condiciones climáticas del desierto y los protocolos de seguridad necesarios para adentrarse en la precordillera.
Estación 3: La llanura del Tamarugal y el impacto ante el Gigante de Tarapacá
El segundo día de actividades comenzó temprano con la salida de la delegación en dirección a la Provincia del Tamarugal. La primera parada técnica y cultural se realizó en la base del Cerro Unita, donde los empresarios observaron el Geoglifo «El Gigante de Tarapacá» (Tunupa), el geoglifo antropomorfo más grande del mundo.
El imponente trazado de ochenta y seis metros de altura, grabado en la ladera del cerro por culturas prehispánicas como una plegaria visual a los Apus para propiciar la bajada del agua, generó un respetuoso silencio en el grupo. Los guías a cargo facilitaron un taller en terreno sobre la interpretación cultural de la figura, analizando el estado de conservación del sitio arqueológico, la gestión de la carga turística y la importancia de la infraestructura de mitigación antrópica. Este hito sirvió de preámbulo para comprender el significado de operar con respeto absoluto hacia el suelo sagrado.
Estación 4: San Andrés de Huasquiña: silencio, conexión vital y el latido del oasis
El ingreso a la quebrada de Huasquiña sumergió a los visitantes en un territorio remoto donde solo habitan diez comuneros estables. En este oasis, que se mantiene sin conexión a la red eléctrica y resguarda una iglesia patrimonial de adobe construida en 1752, el grupo experimentó el modelo operativo de Ruta Huasquina. La jornada se inició con el protocolo de «Conexión Vital», un ejercicio donde el jinete pasea al caballo del cabestro y camina a su lado antes de montar para establecer un lazo de confianza mutua y bienestar animal.
Bajo la conducción de Aland Álvarez, la delegación experimentó los estándares de seguridad de la norma chilena NCh 3382 para cabalgatas guiadas, verificando el ajuste ergonómico del estribo a noventa grados y el uso de comandos biomecánicos hacia la zona inguinal del animal. Tras una cabalgata y caminata demostrativa por circuitos agroecológicos, el grupo se reunió en torno a un almuerzo tradicional basado en una calapurca andina, cocida con leña de la quebrada, y pan amasado cocinado al alba en horno de barro.
Durante la tarde, el oasis se transformó en una escuela práctica mediante un panel de charlas técnicas. Wilfredo Bacian Delgado, gestor cultural y dirigente quechua, expuso sobre la «Gobernanza y Autenticidad en el Turismo de Pueblos Originarios», detallando el impacto de la consulta previa y el Convenio 169 de la OIT. Por su parte, el ingeniero agrónomo Álvaro Casas Caniguante profundizó en el «Encadenamiento Comercial y la Canasta de Bienes Rurales». El taller cerró con la intervención de Catalina Castro artesana del Programa Originarias sobre comercio justo textil y una ponencia de Anita da Costa sobre los desafíos de seguridad en zona remotas.
Al anochecer, el grupo participó en una cena temática de relatos comunitarios y observó los limpios cielos de la precordillera a través de una actividad de astroturismo interpretativo andino, pernoctando en el oasis bajo rigurosos protocolos de residuo cero y manejo responsable de aguas grises.
Estación 5: El Oasis de Pica: viñedos de desierto, cocinas de sol y el legado gráfico de Pintados
La tercera jornada comenzó con un desayuno campestre provisto por Muxsa Tamarugal, emprendimiento agrícola liderado por Anne Alday que destaca por la elaboración artesanal de mermeladas y jugos de frutos locales de la quebrada. Posteriormente, la delegación se trasladó hacia el histórico Oasis de Pica para participar en una cátedra dictada por el ingeniero agrónomo y enólogo Sergio Jara Bustos. Jara expuso la rigurosa hipótesis que posiciona a Pica como la cuna de la vitivinicultura en Chile, detallando la llegada de la vid en el siglo XVI, el desarrollo de lagares de piedra y las actuales iniciativas de rescate patrimonial, acompañando la sesión con una degustación guiada de vinos cultivados sobre suelo desértico.
El mediodía llevó al grupo hasta el restaurante Qori Inti, donde la docente de lengua Aymara Ruth Moscoso brindó una experiencia de almuerzo solar intercultural. Moscoso, pionera en la cocción de alimentos mediante hornos parabólicos que aprovechan la alta radiación UV del desierto, demostró cómo la innovación tecnológica sustentable puede coexistir de forma armónica con la revitalización lingüística y el rescate de recetas ancestrales de la precordillera.
La gira técnica culminó en la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal con una visita guiada al Museo de Sitio y Geoglifos de Pintados, administrado por CONAF. En este espacio, que alberga más de cuatrocientos geoglifos distribuidos en laderas de cerros, la delegación analizó en terreno las medidas de manejo de visitantes y mitigación de impactos antrópicos en zonas arqueológicas altamente sensibles.
Conclusiones de un ciclo completo: De la actividad al producto real
Tras el retorno a Iquique, se llevó a cabo una once de cierre técnico liderada por Aland Álvarez y Álvaro Espinoza Rodríguez, administrador y gestor comercial de Alaya Tour Operador. En esta instancia de evaluación final, se hizo entrega de diplomas de participación y cada emprendedor del Valle del Huasco expuso su «Ficha Comercial» ajustada, definiendo su producto estrella, su estructura de precios (público y aliado), y sus políticas de reserva.
La ejecución de esta gira técnica, gestionada integralmente por Ruta Huasquina con el apoyo técnico de Alaya, demostró que el turismo rural y de pueblos originarios de la macrozona norte posee un mercado internacional real y expectante. No obstante, para capturar ese valor, es indispensable avanzar desde la voluntariedad hacia la estandarización técnica de los servicios, el cumplimiento riguroso de las normativas de seguridad en áreas remotas y el fortalecimiento de redes asociativas territoriales. Con las herramientas y compromisos comerciales adquiridos en Tarapacá, las dieciséis iniciativas de Atacama regresan a sus territorios con una ruta clara para comercializar de manera responsable y sostenible el legado vivo de sus antepasados.










































